La Salada sin Jorge Castillo
- 7 jul 2017
- 2 Min. de lectura

Aún brillaba el Sol en el horizonte, el tren se aproximaba cada vez más, ruido de autos y carros a tracción a sangre se escuchaban llegar.
Al cruzar el riachuelo imaginé que todo estaría igual que las otras veces que me acerqué. Esta vez la calle estaba desolada; limpia, sin los armatostes de hierro de los puestos de la calle.
Autos patrulleros, camionetas con sirenas, helicopteros en el cielo se hacían ver rondando todas las ferias. El cuerpo de infantería estaba en cada esquina.
Caminamos sin problemas todas las calles que antes estaban atestadas de locales, basura y comerciantes.
Los restaurantes de la zona tenían mejor visibilidad, podían sacar las mesas a la vereda, pero no ocupar mucho espacio. Todo resultaba irreconocible.
Aquello parecía la calle Florida, pero sin las Michael Kors originales en los brazos de las esbeltas chicas que transitan por la zona.
"Lleve camperitas importadas, mami" decía un comerciante que, revoloteando un abrigo, comentó que antes ocupaba un puesto de los que fueron destruidos por la maquinaria municipal que llegó a la zona.
-Pero ahora no pagas alquiler de local ni seguirdad ¿o sí?
-No, no estoy pagando nada de lo que hace unos días sí, pero ahora me tengo que estar moviendo para que la Policía no me saque la mercadería por no tener un lugar adentro de las ferias.
-¿Está costando mucho alquilar un local adentro?
-Piden 30 mil pesos por depósito y/o derecho de alquiler más 3 mil o 5 mil pesos de renta por día. Depende en dónde esté el puesto.
-¿Los 30 mil pesos te los devuelven cuando vos dejas de rentar?
-No, se lo quedan los dueños. Es como un derecho a renta. Una reserva que te garantiza un puesto adentro. Si dejas de rentarlo por un día lo perdes.
-¿Y comprar un local cuanto cuesta?
-Hay precios desde 200 mil dólares hasta 350 mil, como te dije, depende de donde esté el local, si en la entrada de la feria o al fondo en un lugar poco visible.
-¿Ahora que no está Castillo quien se hace cargo?
-Está la señora que tenía Castillo como asistente suya manejando todo esto.
Bueno, me voy, necesito moverme para vender.
Y se fue con sus camperitas a otro lugar más transitado.
Poco a poco las ferias se fueron llenando, las calles secas y desoladas levantaban tanto polvo de las pisadas de los traseúntes que antes parecía invisible.
Las luces de las ferias se encendieron y las persianas azules de los locales fueron elevadas.
Aquello parecía el Black Friday en New York.


Comentarios