La Salada en tiempos de elecciones
- 19 sept 2017
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Quizá para muchos es un lugar ordinario, donde compra ropa la gente ordinaria o de bajos recursos. Las ferias de La Salada estan lejos de las etiquetas de lujos. Las rayitas de Adidas salen con curveadas, el caimán de Lacoste tiene la cola más larga y es más flaco de lo normal.
Lo que no significa que allí haya hambre, ni cerca. Tampoco que todos los vendedores trabajen ilegal. Los imitadores de marca son los que infringen la ley, sí, y como cosa rara las veces que he caminado tanto en Punta Mogote, Ocean o Urkupiña, he visto pasar empleados del INPI que hacen temblar a los feriantes más humildes sin infringir la ley, pero qué hay de los que recrean las grandes marcas.
En el búnker de los que quebrantan la ley, entran todos los que compran, venden o se pasean por La Salada. El sólo hecho de visitarla, ya se presume que tiene contactos con “el rey”: Jorge Castillo. Pero la Salada no es Jorge Castillo, tampoco lo es Marixa Balli, ni cerca. De hecho las ferias han seguido operando normalmente después de la detención del magnate.
Una detención política, negociaciones pocos claras y extorsiones que no salen en la televisión. ¿Por qué? Lisa y llanamente toca los intereses y la imagen de políticos actuales, que no permitirían, bajo ningún concepto, que se sepa la verdad de lo que hay detrás de las detenciones masivas en los últimos tres meses.
Hace menos de un mes detuvieron a un sindicalista cercano a Castillo, acusado de apropiación ilícita, a quien además, le pidieron una determinada cantidad de dinero en una de las comisarías de La Plata a la que fue citado, presuntamente para sacarlo de la lista. Quizá por desconfianza a tirar el dinero en un pozo sin fin, decidió hacer caso omiso al monto solicitado desde la comisaría. Una semana después tenía, a las 7 PM a la Policía esperándolo afuera de la oficina sindical.
Sin embargo, de acuerdo a lo que dicen allegados a lo que los medios y políticos denominan “mafias”, estas personas saldrán en libertad en los próximos meses; al pasar las elecciones de octubre. Es por ello que Jorge Castillo tilda su detención como “vacaciones”, en las que en el mismo presidio, apenas puede ver sus allegados a la hora del recreo, en el patio.
De momento, La Salada cambió horario, antes abría a la noche, ahora las cosas son plena luz del sol, ya que la Policía quiere tener más control de la situación y evitar que los comerciantes se instalen una vez más en las calles. Pero ¿cuánto van a durar las autoridades en la zona? menos de un año, hasta mucho tiempo, dado que en los días posteriores a las detenciones, rondaban la zona hasta dos helicópteros en el partido de Lomas de Zamora, dos semanas después los grandes operativos fueron reducidos a un patrullero por esquina y ahora a uno o dos por feria.
Ya veremos qué sigue de la novela “La Salada en tiempos de elecciones”.


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