Esta no es la Honduras que queremos
- 18 dic 2017
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Después de que se declaran los resultados de las elecciones dirigidas por un selecto grupo político hondureño, el país no durmió. La incertidumbre, el miedo, las protestas, los saqueos a centros comerciales, la quema de vehículos, el incendio en los Juzgados de San Pedro Sula y el bloqueo en las entradas y salidas de la Ciudad, pusieron a la gente en vela.
Los que se aprovechan de la situación caótica del país y salen a efectuar actos vandálicos y robos, llevándose por encima a la gente que depende económicamente de esos comercios, tanto trabajadores como dueños. De cada comercio quemado, salen como 20 empleados sin trabajo, y si no hay trabajo, habrá más delincuencia, más pobreza. Esta Navidad no solo faltará un plato de comida en casa, tampoco habrá paz, armonía entre los hondureños. Nuestra sociedad hoy está dividida; aquí, ahora eres o cachureco o Alianza. Todo esto deviene del egoísmo de los dos principales candidatos (Juan Orlando Hernández y Salvador Nasralla) si ambos tuviesen tan solo un poco de amor a la patria estarían dispuestos a una segunda vuelta sin chistar.
Pero uno está sentado en el sillón presidencial viendo como los más pobres salen a cometer delitos contra la comunidad que trabaja y el otro seguido por su furia está en Estados Unidos buscando la impugnación de las elecciones. Esto último no va a pasar, somos los hondureños los que debemos resolver esta situación y dejar a los Estados Unidos fuera de nuestro lío.
Juan Orlando, Salvador acepten una segunda vuelta y que el resultado de ese balotaje sea respetado por las dos partes, por el bien de los que menos tienen, que son quienes están sufriendo en este momento.








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